El
equipo de la ribera contó con un
implacable Rodrigo Palacio, que volvió
loca a al defensa de Tigre, abrió
espacios para su equipo y además marcó
dos goles de excelente factura.
Desde
el inicio mismo del partido los Xeneizes
se mostraban como amplios dominadores y
a los 7 minutos
Palacio, tras un pase de
Martín Palermo, marcó el gol
con un violento remate que dejo sin
chances a Daniel Islas.
A
pesar de la superioridad de Boca, Tigre
buscaba y a los 28 minutos, Román Martínez
la revelación del campeonato para
muchos, igualó el encuentro ante una
mala salida de Caranta.
La
igualdad duró un suspiró y cuando los
de Ischia se lo propusieron aumentaron
el marcador, primero
Palermo y luego Paletta, pusieron justicia
en relación a lo que pasaba en el campo
de juego.
En
el segundo período Boca acentuó su
dominio, marcó tres goles más por
intermedio de Palacio, Palermo y Chávez,
dando una lección de fectividad, quizás
la q ue le faltó con Fluminense.
Para
Tigre Román Martínez marcó el segundo
y fue la figura de un equipo, que no
especuló en ningún momento y jugó de
igual a igual, como lo hacen los grandes